Sor Innovación, la monja que está revolucionando la educación española

El 11 de mayo de 2011, el psicólogo Howard Gardner, creador de la teoría de las inteligencias múltiples, recogió en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Le acompañaba la madre Montserrat del Pozo, directora del colegio Montserrrat de Vallvidrera, centro que el profesor de la Universidad de Harvard había visitado esa misma mañana. ¿Qué hacía un hombre así en un sitio como ese? Conocer de primera mano los frutos que su trabajo había dado: el centro implantó a mediados de los noventa un método educativo basado en sus teorías.

“En el año 1986, empezamos a estudiar el caso del alumnado que llegaba a COU y se veía obligado a dejar las actividades extraescolares, como los adolescentes que competían en natación o tocaban un instrumento muy bien, para aprobar”, explica Montserrat a El Confidencial. “Eso no era bueno, una persona competente debe ser capaz de hacerlo todo”. Poco a poco, sus investigaciones les hicieron centrarse en la organización neurológica del cerebro durante la primera infancia y, más tarde, en las teorías del autor de La nueva ciencia de la mente (Paidós).

El proyecto estaba en marcha.

“Nos dimos cuenta de que esto nos llevaba a que el alumno fuese protagonista de su propio aprendizaje y a una serie de metodologías proactivas”, explica Del Pozo, nueva emprendedora de la red Ashoka desde este mismo año. “Lo importante es que el alumno y el centro se lo crean en todas las actividades que llevan a cabo para que el alumno no se limite a escuchar y transmitir lo que dice el profesor, sino que sea él quien responda y plantee otras preguntas al profesor”. Una visión innovadora de la educación que ha conseguido que el Colegio Montserrat sea uno de los centros privados mejor valorados de Cataluña.

Se trata de un enfoque ecléctico, como explica la religiosa: “Se basa en ideas de neurólogos, de pedagogos, de economistas, de psicólogos, de sociólogos…”, resume. “Se trabaja el aprendizaje cooperativo, la inteligencia interpersonal y la intrapersonal, la psicología del optimismo de Martin Seligman y lo racional-emotivo”. Ello también se traduce en la forma en que las clases se imparten, y que no tienen nada que ver con la lección magistral, sino que se utilizan juegos, fichas o relatos para impartir los conocimientos.

La fórmula del éxito

¿En qué se refleja esta metodología innovadora? El alumno que estudia en el colegio Montserrat arranca su jornada con unos breves momentos de reflexión en los que toma conciencia de que el día ha empezado. Justo después, desarrolla el plan de la jornada y sus objetivos, tanto para el mismo día como para la semana o el mes en el que se encuentra. Estas notas son contrastadas con su profesor-coach y sus dos compañeros del grupo base. Las clases se desarrollan a lo largo de varias horas y en ellas se llevan a cabo proyectos interdisciplinares. Por ejemplo, durante la pasada semana, los estudiantes desarrollaron un proyecto sobre el Renacimiento que expondrán a sus padres y para el que han escrito poesías, han pintado cuadros y han analizado textos.

Una vez han invertido parte de su mañana en este proyecto, los alumnos se concentran en los de otras materias, como Física y Matemáticas o, por la tarde, de Lengua. “El alumno es autónomo, no es ‘¡pip!’ y cambio de clase, sino que tienen que gestionar ellos mismos su tiempo para hacer todo lo que deben hacer y sacar el máximo rendimiento, y luego confrontarlo con el profesor y su grupo para que esto se convierta en realidad”. Una realidad que no sería posible sin los profesores. ¿Cómo debe ser un docente que trabaje en el colegio Montserrat? La religiosa destaca “sus ganas de aprender y de ser un investigador en el aula”. Da igual su edad o formación, puesto que como recuerda, todo se puede aprender; lo importante son sus ganas y dedicar tiempo a su profesión.

Un nuevo estudiante para un contexto cambiante

¿Qué distingue al egresado del colegio Montserrat de otros de su misma generación? Para Del Pozo, tres factores: la confianza en sí mismo (“si va a una entrevista y no le sale bien, pensará en cómo hacer otra; si al profesor en la Universidad no le gusta, hablará con él”); disponen de muchos recursos, producto de su educación en las inteligencias; y gozan de un espíritu de emprendimiento social (“lo que han aprendido es para darlo a la sociedad”). El centro se ha adaptado así a los cambios que desde los años 80 se han producido en la sociedad, y que tan sólo se han asomado tímidamente a los colegios: “La educación muchas veces no responde a ese contexto, las acciones son lentas; nosotros tenemos la audacia de generar una formación para el profesorado que da lugar a un cambio sistémico en el colegio y en toda la cultura del centro, no en una sola aula o un único profesor”.

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