Design Thinking, el condimento para innovar

El Design Thinking ofrece una manera diferente de detección de necesidades latentes, que permite soluciones creativas y empatía con el usuario final y, al mismo tiempo, promueve un impacto positivo en el negocio.

¿Cuál fue el arma secreta de Apple para crecer agresivamente en el mercado de telefonía móvil, en el cual desde hace 10 años existían ya docenas de competidores que tenían fabricación, tiendas, marcas fuertes , acuerdos con operadores y precios más bajos que los de un iPhone?

¿El carisma de Steve Jobs? ¿Mera suerte? ¿Experiencia en la fabricación de teléfonos inteligentes? ¿Una marca consolidada? No. La clave para lograr el éxito fue la forma diferente de analizar la situación y encontrar una solución viable. Esta forma de pensar se conoce como Design Thinking.

Jonathan Ive, el diseñador jefe de Apple, es considerado uno de los más grandes “activos ” de la compañía. ¿Por qué? Porque él piensa todo el tiempo en el diseño. Se entrenó con esta visión de Design Thinking y es responsable de que los usuarios actuales y potenciales usuarios de Apple en todo el mundo sean cada vez más sensibles al diseño y a la interfaz de un producto. Es gracias a él que el iPhone es hoy un objeto de deseo de muchas personas.

De hecho, las empresas más innovadoras del mundo, como Dyson, Nike diseñadores y Twitter están en la cima del poder ejecutivo. Igualmente los  startups exitosos como Vimeo , Airbnb , Etsy y Android tienen fundadores diseñadores. El Design Thinking ofrece una manera diferente de detección de necesidades latentes, que permite soluciones creativas y empatía con el usuario final y, al mismo tiempo, promueve un impacto positivo en el negocio.

Muchas empresas líderes en todo el mundo han sido conscientes de este cambio de paradigma y entienden que no pueden pensar de forma aislada, sino necesariamente requieren entender su entorno. Las empresas requieren una nueva actitud, que los vuelva relevantes y adaptables. Deben pensar en las personas no sólo como consumidores, sino también como agentes activos de esta transformación.

En los últimos años, en México y en todo el mundo, han surgido varias consultorías que ofrecen este tipo de servicio a las grandes organizaciones.  Sus servicios incluyen desde  asesoría para el desarrollo de las capacidades de innovación en las empresas, hasta la implementación de proyectos de innovación. Insitum es uno de los ejemplos de consultoría estratégica para empresas que creen en esta forma diferente de hacer frente a los desafíos, trabajando con clientes como Bimbo, Samsung, Itaú, Sura y Herdez.

El impacto positivo que trae el Design Thinking se puede ver en todas las actividades de cualquier empresa e industria, ayudando a innovar en productos, procesos de venta, modelo de negocio, marcas, e incluso servicios.

Tomando este último punto como ejemplo, las herramientas de pensamiento de diseño permiten la creación de estrategias para lograr que el cliente vuelva constantemente, permite desarrollar nuevos servicios y mejorar los existentes con el fin de afectar el crecimiento exponencial de un negocio. En este sentido, por ejemplo, Insitum ha ayudado a Intel a introducir la tecnología en los salones de clases en Brasil con la llegada de más de 150k tabletas portátiles diseñadas para ayudar a los estudiantes y profesores en el aprendizaje y el trabajo cooperativo en el aula. Así mismo, logramos de forma colaborativa que este cambio fuera relevante para los diferentes actores de los sistemas de educación pública brasileña.

El Design Thinking abre el espectro de visión empresarial, la posibilidad de dar a conocer lo que sucede en el mundo del que las empresas son parte y por lo tanto, los hace más abiertos al cambio. Esto se debe a que esta filosofía proporciona herramientas que permiten a las empresas adaptarse para seguir siendo relevantes y así revelar el misterio sobre el futuro antes de que sea demasiado tarde.

Fuente: Design Thinking, el condimento para innovar

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