Las 11 Excusas Más Comunes para No Emprender Desmontadas

Escrito por 

Estas son las 11 excusas más comunes para no emprender. Si tú ahora estás utilizando algunas de estas excusas no te tomes a mal mis palabras, pues no estoy más que diciendo lo que yo habría necesitado escuchar cuando las utilicé.

1. No Tengo Tiempo

No me lo creo. Que yo sepa todos empezamos el día con 24 horas. Todos tenemos tiempo, lo que pasa es que a veces no lo utilizamos como debiéramos.

La cuestión es priorizar y hacer tiempo para lo que nos importa de verdad. Quien no tiene tiempo para emprender es porque no le importa, y por lo tanto no emprende porque no quiere.

Haz este ejercicio. Coge una hoja y anota TODO lo que hagas a lo largo del día y cuanto tiempo le destinas a cada cosa. Repite este ejercicio los 7 días de la semana.

Las personas somos prodigas en lo que abunda y es barato, y el tiempo abunda (y pensamos que es barato). En esas hojas estará la verdad del problema. No es que no haya tiempo, es que el tiempo se destina inadecuadamente.

De todas esas tareas y actividades que haces, ¿en qué posición de importancia colocarías emprender? Si para ti es importante te asegurarás de destinarle el tiempo que merece.

¿De Dónde Sacar el Tiempo?

1. Elimina todo lo que no es importante, o redúcelo al mínimo. No me hace falta ser adivino para saber que TODOS destinamos tiempo a cosas poco importantes para nosotros.

2. Haz un uso más eficiente de tu tiempo. Cada cosa lleva su tiempo, no más. Aprende a ser más productivo. En este blog hay muchos artículos que te ayudarán a ser más productivo. Y si quieres pasar al siguiente nivel, te animo a conocer mi propio sistema de productividad.

3. Reserva bloques de tiempo para lo que importa. Si emprender te importa entonces resérvale su bloque de tiempo. Durante ese rato que le has reservado trabajas en tu proyecto de negocio y nada más. No dejes entrada a distracciones o a otras cuestiones ajenas a tu negocio.

Todos tenemos tiempo para lo que importa. Puede que en tu caso sean unas horas por la mañana, o un rato por la noche, o unas horas un día concreto de la semana, lo que puedas, pero no me digas que no tienes tiempo porque no me lo creo.

2. No Tengo Dinero

Uno emprende con lo que tiene, no con lo que le gustaría tener. Si uno no tiene dinero pero sabe hacer algo por lo que otros están dispuestos a pagar dinero, ya tienes dinero, si quieres trabajar.

Hoy en día puedes iniciar una actividad remunerada invirtiendo 0 euros. ¿Por qué no empezar como freelancer? Lo único que necesitas es saber hacer algo que otro esté dispuesto a pagar por ello, y hacer el trabajo. Internet está lleno de estas páginas de trabajo freelance. Quien no trabaja es porque no quiere. Seguramente no es tu trabajo soñado pero al menos ya tienes una entrada de ingresos con la que empezar tus proyectos.

Si ya tienes un trabajo pero tu presupuesto es ajustado, entonces te diría lo mismo que dije con respecto al tiempo. Elimina o reduce al mínimo los gastos que producen cosas poco importantes, y reserva todos los meses un porcentaje fijo de tus ingresos para tus proyectos.

Además, hoy en día no hace falta tanto dinero para montar un negocio rentable.

3. No Tengo Salud

Otra excusa que se suele esgrimir es la salud, la falta de esta más bien. Bueno, salvo casos extremos de personas que no pueden valerse por ellas mismas, la salud no debe ser nunca una excusa para no emprender.

A pesar de que me considero relativamente joven, he tenido una vida muy movida y accidentada. Consecuencia de ello tengo problemas, como algunos de vosotros me supongo, pero ello no me impide seguir adelante con mis sueños.

¿Voy a dejar de luchar por no encontrarme bien? No, lucharé hasta que desaparezca de este mundo. Esa es la mentalidad. Haré TODO lo que pueda con lo que tengo. El día que deje de intentarlo será el día que esté muerto.

No sé cuál es tu situación pero todos tenemos problemas. No se te pide ser perfecto sino hacer lo que puedas con lo que tienes.

4. No Tengo Contactos

Adivina cuantos contactos tuvimos la mayoría al empezar. Exacto, ninguno.

Salvo que provengas de una familia con contactos, o te muevas en un círculo que tenga contactos, empezarás tu andadura con 0 contactos.

¿Y cuál es el problema? Ninguno, porque hacer contactos es fácil. Tan sólo necesitas poder aportar algo que la otra persona quiere. Nadie querrá ser tu contacto si tú sólo pides y no puedes aportar nada a la relación.

¿Qué puedes aportar a la otra persona? Piensa siempre en cómo puedes beneficiar a la otra persona, tal vez con conocimiento, con ideas, con trabajo, con dinero, con otros contactos, con oportunidades de negocio, con promoción y visibilidad, etc.

Los contactos los conseguirás de dos formas:

  • Llamando tú a su puerta. Tanto en internet (a través de su blog, las redes sociales, su email, sus servicios, sus productos, etc.) como en eventos presenciales (qué puedes hacer por él o ella, házselo saber e intercambia tarjetas).
  • Llamando ellos a la tuya. Conviértete en la persona que otros quieren conocer y date a conocer. Una de las ventajas de tener un blog (y una presencia online activa) es que tu lista de contactos aumentará sustancialmente.

Además, ¿quién ha dicho que para iniciar un negocio necesites contactos? Uno inicia el negocio y luego los contactos los buscas o ellos vienen a ti.

Por todo ello, queda claro que no tener contactos no es razón para no emprender.

5. Soy Muy Mayor / Soy Muy Joven

No me vale. En Google encontrarás todos los ejemplos que quieras de personas mayores emprendiendo por primera vez (olderpreneurs) o de niños (kidpreneurs) que han montado negocios de éxito. Y si otro puede entonces tu puedes… si quieres.

Sea cual sea tu edad puedes iniciar un negocio, si tu crees en ti.

Para emprender nunca es demasiado tarde, ni demasiado pronto.

Y si tienes hijos pequeños, no estaría de más que les animaras a despertar al emprendedor que llevan dentro. Al menos que sepan que ahí fuera existe un mundo lleno de oportunidades. Que sepan que ellos, con sus ideas y su trabajo, pueden hacer de este un mundo mejor, a la vez que se ganan bien la vida haciendo algo que les gusta.

Ojalá alguien me hubiera hablado alguna vez del camino del emprendedor cuando era pequeño, y de las oportunidades que existen en el mundo para el que esté dispuesto a cogerlas.

Lamentablemente en mi niñez y juventud, ni la familia, ni las amistades, ni la escuela, ni el instituto, ni la televisión, ni la radio, ni los libros a los que tuve acceso, estaban por la labor. Demos gracias a que un día tuve acceso a internet y descubrí un mundo nuevo de posibilidades.

Este mundo existe y tú lo conoces o empiezas a conocerlo, corre el velo para que tu familia lo descubra cuanto antes. No se trata de inculcar ideas o de forzar nada, se trata de que al menos lo conozcan para que, llegado el día, hagan lo que crean más conveniente.

6. Tengo Familia y Responsabilidades

Bien por ti. No esperaba menos de una persona adulta.

Tener hijos o mayores a tu cargo no puede ser nunca una razón para no emprender. Al contrario, es una razón para emprender y cuanto antes. Otros, a quienes quieres y que no pueden sustentarse por sus propios medios, te necesitan. Tienes que estar a la altura y luchar por ellos. ¿Cómo? Trabajando y construyendo negocios rentables. Es decir: Trabajar + Emprender.

Si no tienes trabajo, búscalo y emprende a la vez. Si ya tienes trabajo, sigue con este y emprende, cuando tengas ratos libres. ¿No tienes ratos libres? Vuelve a leerte el punto 1 de este artículo. Si tu negocio crece lo suficiente y reporta ingresos estables, entonces plantéate dedicarte por completo a tu negocio.

Nada te impide trabajar y emprender a la vez. Así es como lo hice yo, a pesar de tener una deuda con el banco por mis estudios y de tener familia a la que apoyar y ayudar en lo que pudiera.

De nuevo, no se te pide ser el salvador de la humanidad, sólo hacer lo que puedas con lo que tengas. Que no es poco, porque puedes hacer mucho.

7. Mi Familia No Me Apoya

No me importa. Tú no dependes de tu familia, tú dependes de ti. Eres tú el responsable de hacer avanzar la máquina de tu destino. Tú pones el motor y la gasolina.

Nadie más que yo decide que hago con mi vida, me apoyen otros en mi decisión o no. Esa es la mentalidad. Uno lucha por lo que quiere sin importar lo que piensen otros, sean los padres, la pareja, los hijos, los amigos, los conocidos o la sociedad en general. Me da lo mismo.

Si tu familia te crítica y no te apoya, no compartas con ellos tus proyectos. Simplemente hazlos y punto. Ellos te pueden aconsejar pero tú decides lo que haces con tu vida, tú eres el único responsable de tus actos.

Como dijera Frank Sinatra, llegado el día querrás mirar atrás y pensar “lo hice a mi manera”. [Piensa en esto mientras escuchas la canción, no hay forma de no emocionarse, porque sabemos que es verdad].

8. No Tengo Ideas

Muchos dicen que no inician un negocio porque no tienen ideas, o bien porque están esperando que aparezca esa idea milagrosa que los hará millonarios.

Las ideas se buscan. Así es como funciona nuestro cerebro, con asociaciones. Cuanto más buscamos y más cosas probamos más ideas tenemos.

El que no tiene ideas es que no las busca.

Y dicho sea de paso, las ideas de por sí no son nada si no se llevan a la práctica. Por ello, personas que dicen tener muchas y buenas ideas siguen hoy como estaban hace diez años, con ideas pero sin negocio.

Las personas que hoy miramos con admiración por todo lo que han conseguido tienen un currículum lleno de fracasos, sólo algunas de esas ideas se convirtieron en negocios de éxito.

Buscaron ideas y las pusieron en práctica. Algunas fracasaron y otras funcionaron, las segundas compensan con creces a las primeras. No hay éxito sin fracaso, y no hay nada de nada si no se buscan ideas y no se ponen en práctica.

9. Hay Demasiada Competencia

Es muy común que alguien con una idea no la lleve a la práctica con la excusa de que hay demasiada competencia. “El nicho está saturado, no hay manera de entrar… llevaría mucho trabajo”. Bueno y quien dijo que esto fuera fácil.

De nuevo la idea de querer emprender para estar en la playa con el Mojito, pero no para trabajar y sacrificarse. Emprender es esfuerzo y sacrificio, luego, tras mucha lucha, vienen las recompensas.

La competencia es señal de que hay demanda. Nada más. De hecho, a más competencia en principio más demanda hay, de lo contrario toda esa competencia habría desaparecido hace tiempo. La empresas o personas de la competencia no viven del aire, viven de las ventas que hacen.

Si eres mejor que tu competencia, y si luchas más y de forma más inteligente que ellos, tarde o temprano destacarás y tú también te llevarás tu parte del pastel, y con el tiempo quien te dice a ti que no será la mejor parte.

10. La Economía Está Mal

¿Y qué? Los negocios se crean y se destruyen tanto en épocas de bonanza económica como en épocas de crisis.

La gente sigue necesitando productos y servicios. Tal vez no los mismos que ayer o en la misma medida, pero ese es tu trabajo, posicionarte para destacar y ser elegido entre la competencia y ajustar tu actividad según los cambios del mercado.

No culpes a la economía de tu situación. El único responsable eres tú mismo.

Muchas personas ahora están en situación difícil y descargan su rabia contra los políticos, la Administración, los banqueros, los empresarios, los extranjeros o contra la economía en general. Sin defender la actuación reprobable de nadie en concreto, yo digo que el culpable es uno mismo, por no prepararse para cuando llegaran las vacas flacas.

Hay un libro que leí por primera vez hace muchos años, y que de vez en cuando me leo alguno de sus pasajes, que ilustra esto a la perfección. Me refiero a ¿Quién Se Ha Llevado Mi Queso? (af.), el título lo dice todo.

11. No Estoy Preparado

Aquí me refiero a dos ideas, ambas excusas.

La primera es la de no estar preparado en el sentido de no haber recibido una educación o preparación especializada. La segunda es la típica del que nunca se siente preparado a pesar de estarlo desde hace tiempo.

A los primeros les diría que dejen de quejarse de su falta de educación o preparación y que empiecen a prepararse. Menos televisión y más libros. Menos pasatiempos y más análisis de mercado, de negocios de éxito, de su funcionamiento y de sus campañas de marketing.

Vivimos en la era de la información. El conocimiento está al alcance de todo el que quiera aprender.

Y ya de paso, el que no sepa inglés lo lleva claro. No hace falta pisar una academia y gastarse un dineral para aprender inglés, yo no lo hice, sólo hace falta leer miles de páginas escritas en inglés y escuchar cientos de horas de gente hablando en inglés. Y ya que estamos, que sea sobre temas por los que quieres prepararte, así matamos dos pájaros de un tiro.

A los que no se creen preparados a pesar de estarlo, les diría que empezaran a rodar, que lancen sus proyectos rápido, pues el aprendizaje de verdad tendrá lugar entonces.

Fuente:  Las 11 Excusas Más Comunes para No Emprender Desmontadas.

Anuncios